Miguel Rivera: “La clave es competir; ante un grado de dificultad máximo hay que proponerse el reto de ser nosotros mismos”
El entrenador de la Unión Deportiva Melilla, Miguel Rivera, ha comparecido este mediodía en la sala de prensa del Álvarez Claro en la previa del encuentro que el conjunto unionista disputará este domingo (12:00 horas) en el Estadio Municipal Miguel Fijones ante el CD Alhaurino. El preparador malagueño ha puesto el acento en la necesidad imperiosa de competir al límite en un escenario exigente, con un rival invicto en su feudo y arropado por una afición volcada, donde la concentración, la humildad y la valentía con balón volverán a marcar el camino.
SEMANA DE TRABAJO Y ENFERMERÍA: “Ha sido una semana de trabajo donde nuestros profesionales han mostrado una magnífica predisposición. Como aspecto positivo, Dani y sobre todo Konaté van recuperando y están muy cerca ya de empezar a hacer trabajo con el grupo. Además, los golpes típicos que dejan los partidos los han llevado muy bien los fisios, coordinados con la preparación física. El equipo ha trabajado sobre todo con la conciencia clara de dónde tenemos que ir esta semana a competir”.
EL PELIGRO Y AMBIENTE DEL MIGUEL FIJONES: “Sabemos a dónde vamos. Ellos tienen una afición muy ilusionada y en casa ahora mismo están invictos: empataron contra todo un filial del Granada y le ganaron al Churriana de la Vega, que el año pasado jugó playoff. Posiblemente sea de los equipos con más aficionados de la categoría y sus gradas están prácticamente llenas. Es un campo estrechito, de dimensiones reducidas, que ellos dominan muy bien no solo por el empuje de su público, sino por cómo manejan esos espacios”.
UN RIVAL CON CALIDAD Y VETERANÍA: “Tienen una plantilla con jugadores que vienen de ascender, veteranos de nivel como Antoñito —que tiene un historial envidiable en Primera y Segunda División y a sus 38 años sigue en plenitud, siendo un magnífico profesional al que conozco bien—, o futbolistas como Lupi o Salva que conocen muy bien la zona medular. Tienen muy buenos jugadores que dominan el escenario y el ambiente, y eso les hace tremendamente peligrosos”.
COMPETIR ANTE LA MÁXIMA DIFICULTAD: “¿Qué tiene que hacer el equipo? Competir. Ser capaces, ante todas las circunstancias, de volver a proponernos un reto sabiendo que el grado de dificultad va a ser máximo. Debemos seguir en nuestra línea de estricta humildad, respeto al contrario, trabajo incansable y sentido de equipo para ser solidarios. Hay que estar súper concentrados: controlar segundas jugadas, el balón parado y hasta los saques de banda porque la línea está muy cerca del área”.
VALENTÍA CON Y SIN BALÓN: “No podemos renunciar en ningún momento a ser nosotros: queremos tener el balón y atacar, atacar y atacar. Cuando no tengamos el esférico nos va a tocar trabajar muchísimo porque si concedes lo más mínimo te van a hacer daño, pero no vamos a estar todo el tiempo defendiendo. Vamos con toda la ilusión del mundo, respetando al rival para no equivocarnos y mentalizados de que para traernos un resultado positivo hay que trabajárselo de principio a fin”.