Más que una victoria

Los azulinos se llevaron más que tres puntos en la tarde de hoy. Julio Iglesias anotó desde el punto de penalti y los melillenses recortan puntos para la salvación

SEGUNDA FEDERACIÓN GRUPO IV – JORNADA 22 | UD MELILLA 1 – 0 SALERM PUENTE GENIL

Después de 3 horas y 15 minutos de retraso por la alerta amarilla en la Ciudad Autónoma, la UD Melilla salió al césped del Álvarez Claro con el siguiente once: Franganillo en portería; Gomis, Quindimil, Ayala y Lillo en defensa; Segura, Abreu (Tovar) y Julio Iglesias (Ortolà) en el medio del campo; Manu Viana (Claverías) , Mati (Chavarría) y Óscar Lorenzo (Abdelah) en el ataque azulino.

Se ha visto el mejor tiempo de la UD Melilla en lo que llevamos de temporada. Un acoso total en el campo del Salerm Puente Genil, siendo la primera ocasión del encuentro en el minuto 7 con un cabezazo de Chavarría que atrapa Benito del Valle, guardameta visitante. Los unionistas seguían y la tuvieron con una ocasión de Óscar Lorenzo a centro de Gomis, que se marcha alto. El premio azulino llegó en el minuto 40 con un penalti clamoroso tras un disparo de Abreu que impacta en el brazo del defensa cordobés. Julio Iglesias, encargado de cobrar el penalti, transformó el penalti con un disparo raso y justo, imbatible para del Valle. Los azulinos mostraron sus mejores minutos en un primer tiempo excelente y con ganas de más.

Segundo tiempo bastante tenso para los azulinos. Sin ocasiones claras para los melillenses, pero con el control total del partido. Ayala pudo ampliar el marcador con un córner botado de Abreu desde la esquina, pero el remate se marchó por encima de la portería. Con los cambios azulinos, la dinámica de partido fue más a favor de los melillenses, mientras que los visitantes querían arriesgarse más en las acometidas ofensivas. Sin embargo, a través de casta, orgullo, corazón melillense, pudieron vencer en un encuentro vital. La afición, que fue el jugador 12 los noventa minutos, dio el empuje necesario para que la UD Melilla siga vivo en la lucha por la permanencia y al unísono de “sí se puede” se cree más que nunca en salir del descenso.